La Ermita de San Isidro es una fundación del siglo XVII, por indicación testamentaria de don Diego Portillo. La fundación la verificó en el año 1650 Juan de Castillejo, personaje importante del concejo de Alcalá. Se situó a extramuros de la ciudad, en las eras desde entonces conocidas por el santo titular de esta Ermita. Estará a cargo de la Hermandad de Labradores hasta que en 1967 se convierte en parroquia.
El edificio tiene planta de cruz griega, cubriéndose sus brazos con bóveda de cañón con lunetos, y el crucero con cúpula y linterna sin tambor. La transición del espacio circular de la cúpula al cuadrado en que se inserta en el cruce de los brazos, se realiza mediante pechinas. Con posterioridad a su fundación se le añaden un cuerpo de entrada, que produce un pórtico y en el mismo eje longitudinal otro elemento actualmente utilizado como sacristía.
El interior es esbelto y armonioso, modulado por un orden de pilastras toscanas sin pedestal, que producen una línea de imposta muy pronunciada. La pilastra tiene una basa compuesta de toro y plinto muy prolongado, y el fuste con planos rehundidos y astrágalo, y se remata con capitel con ábaco y cuello. El cornisamento es continuo en todo el perímetro interior, excepto en la cabecera. Se trata de una cornisa con modillones, friso y arquitrabe. La bóveda es de arco de medio punto con lunetos. La cúpula semiesférica arranca de una línea de cornisa muy potente, similar al de las pilastras, con medallones (que debían alojar una pintura desaparecida) en las pechinas y coronándose con un cupulín y linterna que da luz cenital. La linterna como remate superior de la cúpula está ornamentada con un orden menor y cupulín. Además de la luz que se recibe a través de esta linterna el templo se ilumina mediante tres ventanales altos colocados en los testeros de los brazos transversales y en el de la entrada.
Un retablo fingido, pintura mural de Manuel Laredo del año 1885, sustituye al que originalmente se construyó para esta iglesia y fue destruido en la contienda napoleónica. En este retablo se representan las imágenes de: la Inmaculada Concepción cobijada bajo un templete, a su derecha Santa Bárbara y a su izquierda San Antón. Toda esta pintura enmarca la imagen de San Isidro que se encuentra inserto en una hornacina. Otras dos imágenes modernas completan la iconografía de la iglesia: la Virgen y un Cristo Crucificado.
El exterior es de ladrillo visto en cornisa, pilastras y verdugadas horizontales y esquinas. Tapial revocado en los cajones que forman el entramado de ladrillo, y piedra en el zócalo. La cubierta exterior es de teja curva montada sobre faldones en planos inclinados. La linterna se remata con bola de cobre, veleta y cruz de hierro.
El pórtico adosado en el eje longitudinal, a los pies del edificio, presenta tres arcos de medio punto, los dos laterales tabicados hasta la línea del arco, el central cerrado mediante una reja. Esta intervención que cambia el concepto de pequeño pórtico a los pies por el de un zaguán o nártex se realizaría probablemente en el siglo pasado.
En 1967, la archidiócesis de Madrid decide que la ermita sea el templo de la nueva parroquia, que se constituye para dar servicio a la comunidad, que se está formando en su entorno. Don Inocente López Moraleda será el primer párroco, que se encargará de convertir la parroquia en referente de acogida social y religiosa en el barrio.
La importancia del templo queda marcada por su declaración como Bien de Interés Cultural en 1982, declaración que ha servido como base para las obras de restauración que se han ido acometiendo.
Nuestra comunidad sigue viva y en actitud de acogida, y prueba de ello ha sido la necesidad de acondicionar unos nuevos locales, inaugurados por nuestro Obispo en mayo de 2024, que continúan la labor de evangelización para las nuevas necesidades pastorales.
En el año 2027 celebramos el 60º aniversario de nuestra parroquia.